¿Cuántos de nosotros, antes de tomar un servicio online, leemos el/los contratos que lo acompañan? ¿Tú también eres de los que tarda medio segundo en aceptar todo?

Pues hay que andarse con mucho cuidado… Y os pongo un ejemplo “simpático” de las consecuencias que puede acarrear ésto.

Purple es una empresa, con sede en Manchester, que ofrece servicios de acceso a Internet gratuito. Durante dos semanas, a modo de experimento, esta empresa introdujo en los TyC (términos y condiciones) de su servicio una cláusula que comprometía al usuario a realizar 1.000 horas de trabajos comunitarios a cambio de dicho servicio de Internet gratis.

Podéis imaginar los resultados. En las dos semanas que duró el experimento, 22.000 nuevos clientes aceptaron esta cláusula sin pestañear.

Desde luego, es sólo un ejemplo, seguramente algo loco, pero el experimento demuestra que no sólo somos tú y yo los que no nos leemos los contratos legales que aceptamos vía online, sino que nadie lo hace.

Por otra parte, es lógico que, para darte de alta en un servicio de Internet, ya sea para obtener Internet gratis, correo gratis, para comprar un artículo, o para lo que sea, el usuario no puede leerse un pliego de cien páginas, que además en muchos requieren tener un abogado cerca que nos explique sus implicaciones.

Por eso ha nacido una iniciativa, de ámbito europeo, que pretende simplificar los términos y condiciones de los servicios online, para hacerlos más accesibles al usuario final. Se trata de la General Data Protection Regulation (GDPR), cuyo objetivo es simplificar estos TyC y hacerlos más transparentes al usuario. Y no se trata de algo opcional, la GDPR tendrá vigencia obligatoria a partir del próximo 25 de mayo de 2018.

Sitio web de la General Data Protection Regulation (GDPR)

Sitio web de la General Data Protection Regulation (GDPR)

Por cierto, Purple eximió a los 22.000 usuarios de realizar los trabajos comunitarios 🙂